miércoles, 1 de agosto de 2012

Días en los que nada está claro, nada es fácil, nada es agradable, donde callar duele, pero hablar aún duele más. Suficiente odio ya el verano como para añadirle un poco de malos días. Puede que haya hecho las paces con el boli y papel por mucho que mi corazón siga en guerra con él mismo. No aguanto más esa sensación de sentirte pequeño en este inmenso mundo, una pieza insignificante para todos; no parar de hacerte preguntas, preguntas que no tienen respuesta por ahora y, aún así, darle vueltas a todo. Que desde fuera todos me ven como siempre pero no saben ni la mitad de mal que lo llevo todo. Vivo de pequeños detalles que me sirven para seguir aunque cuando esos detalles no aparecen se pasa aún peor, como una simple palabra me puede arreglar un día o hacerlo añicos. Me canso a mi misma y me debo horas, días, meses de sonrisas, me debo demasiada felicidad. Aunque yo no he elegido sentirme así, que si por mi fuera elegiria estar feliz, si por mi fuera lo cambiaba todo, pero no es tan fácil y menos cuando tu no has hecho nada para estar así, cuando lo que te afecta es como se comportan los demás y no tú. Nunca he entendido como se puede ser feliz sin depender de nadie más que tu mismo, me es realmente imposible intentar ser feliz sin necesitar a nadie cerca. En cuando estás abajo te das cuenta realmente de quién está a tu lado, y es cuando te llevas varias decepciones y quizá alguna sorpresa. No todo me va tan bien como parece, muchos no lo ven y otros no quieren darse cuenta. Que no es mucho pedir algo de cariño por parte de quién se supone que te quiere. Comprobado tengo que cansa mucho ser quién siempre está ahí para todo y luego existir solo cuando los demás quieren. Claro que el tiempo ayuda pero va demasiado lento cuando quiere. Lo que llega a cansar ver en todos algo de felicidad sin que ni le den valor a ello. Y ya ni hablar de ver como muchos tienen lo que tu querrías y ni siquiera ven lo mucho que vale eso, no lo valoran y tu moririás por tenerlo, es injusto. Y luego ves a otros que todo lo que hacen lo hacen solo para llamar la atención y encima lo consiguen, todo el mundo pendiente de aquellas personas que no lo necesitan... Peor aún cuando te das cuenta que en la vida casi siempre sufren más las buenas personas mientras otros viven felizmente sin preocuparse por nada y no han hecho nada para merecer lo que tienen. Me parece todo tan injusto... Creo sentir más impotencia que otra cosa, tener que ver todo esto y no poder hacer nada para cambiarlo. Desaparecer un tiempo no solucionará nada pero, de verdad, lo necesito, y me gustará ver quién me hecha en falta. Nostalgia siento por los días de ser un niño y no tener que pensar en nada, ser feliz con cualquier cosa. Tal y como estoy últimamente he aprendido demasiado, me debería tomar un descanso.

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