domingo, 9 de febrero de 2014

Amantes

Mi primer amor fue regalado al que de la nada apareció, Caballero Pasión, galán que me acompañó a contar estrellas cada anochecer; hasta llegar a conocer al Señor Esperanza que me prometió un futuro y me dio esas ganas de luchar por él incondicionalmente, regalando ilusiones constantemente. De otra nada apareció Caballero Indiferencia andando distraído entre la gente, demasiado frío y de ahí algo me decía 'desconfía' pero yo ni caso, quizá fue eso lo que lo llevo todo al fracaso, a conocer a Caballero Egoísmo que se pasó solo a pensar en él mismo. El comienzo del final lo proclamo Caballero Tristeza; siempre ahí, nunca sin sonreír, fue quien me presentó a Caballero Melancolía que me acompaño a llorar con él entre nubes negras de tardes sin sol. De la nada regresó Caballero Soledad a recordar conmigo todo momento vivido, todo pasado caducado, amante tan real como invisible. Y un día, de esos en que la lluvia ya no moja, un día de esos en que el sol brilla sin pedir permiso a nadie, apareció en su blanco caballo Caballero Libertad, ése que siempre promete ser fiel, ése que nunca trae un solo problema, ése que siempre te sonreirá sin robarte ni un cacho de tu corazón. Y ahora escribo, caballeros, aunque lo raro sea que la que coja la pluma sea la doncella; pero, una vez ella ha dormido en tantos brazos, ya solo siente que como viejos amantes regresan del olvido cada estrellada noche a recordar instantes desvanecidos cada uno de estos personajes.

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