jueves, 12 de julio de 2012

Corazón dulce como azúcar se disuelve en vaso de lágrimas entre tales oscuros sentimientos. Por no llorar por fuera escribo esto y que se me acabe la tinta que si es necesario escribo con mi sangre. ¿Se me nota? Lo de llorar callada digo, lo de callarlo todo y ahogarlo en llantos junto a la almohada; sola dentro mío, cuando escribo todo olvido. Darle vueltas a todo sin encontrarle un sentido. Mis palabras son exámenes de conciencia y el suspenso es un castigo inmerecido. Nunca textos tan cargados salieron de mis dedos, claro que hablo de antes de haber aguantado demasiado. Real debe de ser que cuando peor me siento, mejor escribo ¿llegaré a poeta o me quedaré en el camino? ¿No te afectan mis palabras? Lo comprendo, solo son mis sentimientos, aunque ya si lo deseo con cuatro de ellas te dejo por los suelos y, por ahora, no necesito que me rimen para escribir que no me entiendo. Mientas nada cambie seguiré, aunque suene como a victima nunca yo eso he querido. Nunca he pedido ayuda, he aceptado buenas palabras pero lo mal que lo paso lo llevo sola junto a papeles manchados de tinta y finjo no cansarme de que mis palabras suenen tristes.

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