lunes, 4 de junio de 2012

La felicidad es algo insubstancial, tan insubstancial como inexplicable con palabras; para que exista es necesaria su parte opuesta, sin tristeza no hay felicidad. Quizá la felicidad sea eso que vuelve cuando estás dispuesto a apreciarla de verdad. No se expresa con sonrisas ya que tras una de ellas se puede esconder la más grande de las tristezas. La felicidad es ése bienestar que es tan necesario después de malos días, eso que te dice que hay cosas por las que seguir; a veces parece no existir pero vuelve a aparecer de la nada y por sorpresa. Cuando no se ve por ninguna parte se debe confiar en que pronto va a volver.

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