jueves, 14 de junio de 2012

Una tarde te sientas al lado de la ventana con tu fiel boli azul y una hoja de papel. Te paras a pensar algo que escribir y quieres pensar en algo que no sea triste como va siendo habitual en tu libreta. Le empiezas a dar vueltas a los temas, uno a uno. Empiezas por el tiempo, ese compañero que juega contigo como quiere; decides pensar mejor en amigos, esos que verdaderos pocos existen; sigues pensando tema tras tema; llegas al amor, y decides seguir buscando. Has pasado el rato intentando encontrar algo que apuntar que te hiciera sentir mejor y has terminado por nombrarlo todo sin encontrar un solo tema que te hiciera sentir a gusto.

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