miércoles, 3 de septiembre de 2014

Almohada

A ratos me da pena mi almohada, ha aguantado tantas desilusiones, decepciones y lágrimas; ha visto alegrías y otras cosas más pero del sufrimiento se ha llevado la peor parte. Sonrisas y pasión volcadas en ella  para luego morir ahogada a mares de lágrimas sin sentido cuando debería ser usada tan solo para soñar. La única que sabe todo lo que mi cabeza guarda, la única que vio sueños de mi mente y la única que escuchará todas mis largas divagaciones en noches de insomnio pero, tarde o temprano, todo cambiará, quiera o no volverá a aguantar sueños y ni una lágrima más.

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